20 dic. 2013

¿Será verdad que hay épocas en que esperar no es saber?

Almagro, Caballito, Palermo, Balvanera, Parque Patricios, Flores, Lugano, Villa Urquiza, Nuñez, Abasto.
No, no es Alberto Castillo desde el recuerdo de los 100 barrios porteños.

Es, otra vez, la cuota de sufrimiento, angustia y bronca que no halla cauce con que las “sagradas e inmutables” leyes del mercado, que rigen nuestras sencillas vidas de ciudadanos del llano, nos castigan nuevamente.

¡Cuánto insomnio sin ventilador!
¡Cuánto yogur y carne pagada con aumento se llevó Cliba!
¡Cuánto pequeño y mediano comercio espera, con pérdida anticipada, las ventas de fin de año!.

Los llamados por reclamos tienen siempre la misma respuesta: tomamos nota de su problema, a la brevedad será atendido, busque una silla cómoda y, como siempre, espere…. espere…espere…

Y como somos argentinos no podíamos escapar de nuestro sino trágico: En Villa Ortuzar, Charlone al 1700,  Oscar Rouille se cansó de esperar y decidió buscar una solución individual: compró un generador a nafta para su casa.

Él, 62 años y su hija María Sol, de 24, amanecieron muertos por inhalar monóxido de carbono del escape del pequeño generador (Tiempo argentino, 18/12, pág 6).
Esperamos, nos angustiamos y perdemos bienes y calidad de vida ó nos desesperamos y podemos perder la vida.

Ciudadanos  y Vecinos de nuestra querida Ciudad, como Presidente del Partido Miles Capital quisiera, si ustedes me permiten, compartir algunas ideas:

En estos últimos diez años el gobierno orientó enormes recursos del estado para ampliar la capacidad de generación de energía eléctrica.

Y lo logró con holgura.
La distribución en la Ciudad y el Gran Buenos Aires se privatizó durante el menemato y hoy son Edesur y Edenor las concesionarias del servicio.

Es decir, que existe un CONTRATO que relaciona una necesidad vital básica, como es hoy en día la electricidad, con las fantásticas ganancias obtenidas por dos anónimos grupos económicos.

¿Por qué cuando reclamamos por SU incumplimiento contractual nos atiende una computadora?
¿Dónde están y quiénes son los dueños?
Se esconden los responsables de esta situación en la amañada, tramposa redacción de las cláusulas contractuales.

No podemos denunciar los contratos pues, se pondría en riesgo “LA SEGURIDAD JURIDICA”.
Esa distinguida y reconocida señora nada dice acerca del sufrimiento y pérdida material de centenares de miles de ciudadanos argentinos concebidos como simples “usuarios”.

Pues bien, ¿Quiénes son los dueños de la pelota?

Según se puede conocer:

Marcelo Midlin es dueño de Pampa Energía que es la mayor empresa integrada de luz del país (Edenor, la mitad de Transener, varias generadoras eléctricas y el 90% de Eden ). (www.ieco.clarin.com – “El dueño de Edenor suma otras cuatro distribuidoras eléctricas” 20/01/2011).

La composición accionaria de Edesur está distibuida por un 56.35% de la empresa Distrilec cuyo accionista principal es el Grupo Enersis, controlada a su vez por el Grupo Endesa, controlada por el grupo italiano Enel que es tenedor del 92.06% de su capital social. Del 48.5% restante del capital social de Distrilec son tenedores sociedades del Grupo Petrobras. (www.elcronista.com – “Los dueños de Edesur prometen inversiones en Endesa Costanera” 15/10/2012).


Cuando el Gobierno de Cristina no permitió la entrada en Ezeiza de armas y equipo bélico que un avión norteamericano pretendía meter de prepo en nuestro país, los coreutas mediáticos auguraban una inminente invasión de “marines alados”.

Cuando el agua dejó de ser un negocio para la extranjería y pasó a ser un derecho de todos los argentinos, los mismos agoreros intentaban asustarnos con terribles sanciones al estilo “bloqueo cubano”.

Cuando Aerolíneas dejó de estar bajo las garras del león hispano y volvió ser Aerolíneas Argentinas la caterva mediática, sectores sindicales y políticos progresistas se opusieron con patética vehemencia.
A fin de este año volará en las naves azul y blanco el pasajero número 8 millones.

Amigos, Compatriotas, Vecinos de nuestra Ciudad:

¿No será tiempo de pensar que nos merecemos otra FORMA DE TRATO cuando de electricidad se hable?

¿Será pertinente exigir seguridad jurídica para los millones de ciudadanos argentinos de pleno derecho que contratamos y pagamos un servicio básico para la vida actual?

Toda forma contractual tiene posibilidad de modificarse y aun anularse conforme a las circunstancias.

Creo que no es tiempo de bairolettos y hormigas negras. Es desde el estado de derecho y con el respaldo de las leyes que sugiero considerar la posibilidad de debatir si no llegó el tiempo de asumir desde el Estado Nacional la responsabilidad de garantizar un derecho básico a la población argentina.



Abrazo compañero

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