1 abr. 2014

“Estados Unidos quiere reunirse con todos” es el titular de un artículo de Tiempo Argentino del 28/03/14.
En la Foto se lo ve a MASSITA sonriente, feliz, parado en la esquina de Pensilvannya y La 11. Washington DC.

Roberta Jacobson, secretaria adjunta para América Latina del Departamento de Estado, declaró en conferencia de prensa que había citado al diputado nacional argentino Sergio Massa, “quien en este momento no es candidato” – dijo - con el objeto de entender mejor la situación en la región. Y que la Casa Blanca “buscará mantener reuniones con todos los candidatos argentinos”.

Recordemos que el diputado nacional argentino Sergio Massa es un antiguo informante del gobierno norteamericano, aún cuando era Jefe de Gabinete del Gobierno de Néstor Kirchner.

Se amontonan en mí torrentes de emociones, insultos e improperios que, reconozco, no aportan mucho a la comprensión del acontecimiento ni al interrogante sobre “qué podemos hacer los argentinos del común, del llano, que somos quienes padecemos el resultado de los actos de lamebotas del Imperio” como MASSITA.

José María Rosa, en el Tomo V de su Historia Argentina nos relata que en 1843 en circunstancias en que Don Juan Manuel de Rosas, Gobernador Legal de Buenos Aires y Delegado de la Confederación Argentina para las Relaciones Internacionales, estaba en plena campaña militar, diplomática, comercial contra las agresiones de intereses comerciales y territoriales de ingleses, franceses y del Imperio del Brasil; un dirigente argentino de la oposición política al gobierno legal de Rosas, viaja a Londres para informar a Lord Aberdeen, titular del Foreing Office, sobre “la terrible tiranía del sangriento Rosas” y proponerle una alianza ofensiva-defensiva de Gran Bretaña con la oposición anti-rosista además de proponerle “la libre navegación para Inglaterra de los ríos interiores argentinos, separar las provincias de Inglés Corrientes y Entre Ríos de la Confederación Argentina y armar un Protectorado”, y como garantía de todo esto la intervención permanente inglesa en el Río de la Plata.

Después de escuchar todo esto, el canciller inglés, debido a la insistencia del argentino, le agradeció sus “informes” y lo despidió diciéndole que “el gobierno de su majestad no necesita opiniones sobre su política exterior”.

Desilusionado, el político argentino retorna a Montevideo, donde estaba exiliado y afirma amargamente en su diario personal: “La Inglaterrano conoce sus propios intereses”.

170 años y mundos distintos separan a Varela de Massita.
PERO QUE TRÁGICA SIMILITUD

Dos argentinos, fervientes opositores a experiencias políticas que proponen la defensa del interés nacional y popular contra la voracidad extranjera, buscan directa y descaradamente apoyo a sus maniobras antinacionales en chancillerías imperiales.

Surge la pregunta del millón.
¿Qué hacer?

Millones de argentinos compartimos la misma duda.
Millones padecemos cotidianamente los embates mediáticos y económicos de la alianza permanente de la extranjería y las clases dominantes locales.

Los gerentes del poder, ayer uniformados y hoy hábiles políticos, comunicadores sociales, personajes públicos varios, trabajan todos los días sobre la conciencia social de las mayorías, para negar, tergiversar, deformar los actos del gobierno que, superando los condicionamientos que el neoliberalismo le heredó y las propias deficiencias y contradicciones, ha logrado torcer en mucho el trágico destino que estalló en 2001.

El objetivo principal de las guerras es eliminar la voluntad de lucha del adversario, instalar el escepticismo que lleve a la aceptación total de las condiciones impuestas por el vencedor.
Las mentiras, los agravios, alentar divergencias, promover escepticismos son poderosos instrumentos que el poder utiliza para ejercer su dominio.

No somos nosotros, gente del pueblo llano, FORMADORES DE PRECIOS, no es mucho lo que podemos hacer al respecto.
Pero si podemos participar activamente en la lucha por la FORMACION DE NUESTRA CONCIENCIA SOCIAL COLECTIVA.

Informarnos, aprender, conocer de la actualidad política - económica, investigar nuestro acerbo histórico- político y compartirlo con quienes quieran acompañarnos ayudará, por lo menos, a equivocarnos menos.

Debemos proveernos de limas, picos y palas para remover obstáculos y facilitar la imprescindible unidad de criterios mínimos para enfrentar los próximos desafíos.

Desde MILES CAPITAL proponemos juntarnos para inventar actividades para estos fines

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