15 abr. 2014

En 1840 Inglaterra bombardea e invade varios puertos chinos, ocupa durante 160 años Hong Kong.
¿Qué se proponía la corona británica? ¿Llevar la civilización y el progreso?

Fue la Guerra del Opio.
Con la fuerza de los cañones, que cinco años más tarde serían frenados en la Vuelta de Obligado, impuso el Imperio Chino el derecho de una empresa privada inglesa a importar desde La India y vender públicamente “OPIO”:  La adormidera.
Indochina, Argelia y todos los territorios colonizados fueron infectados con los efectos destructivos sobre la conciencia individual y social que la adicción produce.

La perversa lucidez del León Británico fue quien primero descubrió y puso en práctica el uso de la adicción a las drogas como eficaz herramienta de crear conflictividad social, no politizada en poblaciones sometidas al dominio directo o indirecto de designios imperiales.

El heredero yanqui desarrolla y perfecciona esta herramienta y la transforma en un pilar de la economía imperial, pues millones de víctimas del flagelo de las drogas las pagan y así sostienen las cadenas que los esclavizan.

Nuestro país, desde hace ya muchos años, sucumbió al fenómeno.
Se generaron siniestras alianzas políticas-policiales-judiciales solventadas por el rédito inaudito del narcotráfico.

El tema se potenció en estos días con el operativo implementado en Rosario, por el ESTADO NACIONAL.
El ego adiposo y payasesco de Lanata aulló que 3000 tropas, helicópteros, vehículos, equipos de comunicación, etc, etc fueron desplegados para arruinarle a él una “reveladora investigación televisiva” de su clarinesca cruzada.

En ese clima, es invitado al programa Intratables nuestro compañero Luis D´Elia.
Conocido por todos es el estilo de circo romano que el lugar tiene. Sentados en sillas, la jauría mediática rodea al entrevistado semisentado en un taburete, y actúa conforme a si el entrevistado responde o no a la línea prefijada.

Pero no sucedió lo planificado.
Fueron por lana y salieron despellejados.
Creyeron tener un remolón domesticado y encontraron un orejano levantisco, dispuesto a no dejarse poner cabestro ni montura.
Y lo que vimos fue, que cuando el acoso y el intento de acallarlo se hizo insoportable, saltó del taburete, rompió el corral y caminando en círculo enfrentando cara a cara a los lobos televisivos, con la vehemencia de su discurso surgido de sus entrañas y su razón, transformó la sonsera pasatista de un programa farandulero en un extraordinario alegato, una descripción dramática y veraz de la realidad de miles de jóvenes ciudadanos argentinos, víctimas de la destrucción producida por el neoliberalismo.

Y lo hizo señalando de manera inequívoca a los responsables originales.
Y propuso como solución: contención educativa, laboral y mucho amor, amor al pueblo argentino sufriente y doliente, al que no hay ninguna razón que lo obligue a ser marginado de la vida social-económica-política de todos.

¡Salud, Compañero Luis!
Sabemos que te va la vida en la lucha cotidiana.

Amigos, compañeros
Formemos lección con nuestro compatriota en los esfuerzos por organizarnos para los tiempos venideros.

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  1. EL descanso que da decir y gritar las verdades en la cara no se compara con nada!!!! Un descanso de Luis y de muchos a los que el representa! la verdad siempre es liberadora!

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