14 may. 2014

Cuando en el Senado Nacional se trataban proyectos para combatir la Trata de Personas y se mencionó el “trabajo infantil” como parte del problema, el Senador De Angelis manifestó su apoyo argumentando que “es bueno reglamentar el trabajo de los gurises en el campo, para que después no vengan a reclamar giladas”. Dicho esto, se subió a su “chata” (4x4) y se fue a contar su propuesta a los Jefes de la Sociedad Rural.
No hubo forma de hacerle entender que la “propuesta” es PROHIBIR, no “reglamentar” el  mal llamado “trabajo infantil” en realidad es “explotación infantil” “esclavitud”, no es trabajo, nombrarlo como trabajo es darle un status de legalidad y aprobación, de dignidad, el trabajo dignifica, nada más lejos que de ello, la explotación infantil, nos debe hacer sentir vergüenza como sociedad, es el exponente máximo del crudo neoliberalismo.

Pasaba el tiempo y no aparecía alguien, desde el “campo popular”, que por lo menos empardara los dichos del representante del “campo-campo”, el De Angelis, en la consideración de las “Doña Rosa” rurales y citadinas. Pero entonces apareció el gauchito del oeste, ataviado con criollo poncho, Don Ishi, el otrora intendente vitalicio y ahora senador provincial con una oferta superadora a la zoncera de De Angelis, a saber:
            “Todo muchachote de tez morena, con o sin gorrita, con moto o de a pie, sin ocupación o trabajo conocido, los ni-ni es decir “vago y mal entretenido” deberá ser remitido a los cuarteles deshabitados del Ejército, para ser sometido a una re-educación, utilizando la disciplina militar como método.”

El gauchito del oeste ha recibido cascotazos de todos lados, casi tantos como Pablito y su papá (que no pueden manejar su genético patoterismo).

Las críticas a De Angelis van dirigidas a que la disciplina militar, no va a solucionar la inseguridad en general se acepta que brindar, para los jóvenes con dificultades de inclusión, educación, salud, contención trabajo pueden ayudar mejor para encarar la problemática.

Me quedé pensando por qué se le ocurre a alguien que un aspecto de la actividad militar, esto es “la disciplina”, puede serle útil a la sociedad civil con un tema como la “inseguridad” (de tanta difusión mediática).
¿Qué sabemos hoy de “los militares”?
¿Dónde están?
¿Cuántos son? ¿A qué se dedican?
En los últimos tiempos hemos visto a unos señores muy serios, vestidos de civil, gente mayor todos, sentados en locales judiciales. Son los militares del proceso que están siendo juzgados por toda una gama de delitos aberrantes de lesa humanidad en perjuicio de ciudadanos argentinos en la década del 70.
Dicen que no más de 700 han sido juzgados y condenados durante el genocidio cuando el Cuerpo de Oficiales de todas las fuerzas represivas superaba los 20.000 hombres. Más cercanos están en nuestra memoria, la tragedia de Malvinas y sus consecuencias, la dramática conmoción de la Semana Santa Alfonsinista, los carapintada, Rico, Seineldín, La Tablada, Néstor ordenando bajar el cuadro, la reactivación de los juicios.

Es el gauchito del oeste quien trae hoy a “los militares” a consideración pública y a su “disciplina” como parte del aparato estatal.

Don Ishi me dejó la duda. ¿Qué son hoy los militares argentinos? ¿Para qué sirven?   Lo que hagan o no hagan los militares, a nosotros, los comunes ciudadanos del llano,  ¿cómo nos influye?

Como no encontré mucho en Wikipedia, tuve que recurrir al viejo, anticuado y aburrido método de buscar datos, opiniones en libros y revistas. Recurrí nuevamente a mi amigo Carlitos (ese que tiene un primo que trabaja en la portería de la Biblioteca Nacional), y a la semana el mismo Carlitos me trajo una caja de bananas de Ecuador, que no tenia bananas sino algunos libros y revistas envueltos en papel de diario con tela de araña y polvo.
Su primo rescató del segundo subsuelo lo que creyó me podía ayudar y me dijo que me lo podía quedar, pues nadie en 30 años lo había reclamado.
- “Parecido a las carpetas del Cóndor, viste?!” - me dijo.

Después de quitarles el polvo, pude seleccionar algunos que me parecieron apropiados, eran títulos de Alain Rouquie; de Robert Potash; de Jauretche, de Jorge Grecco - Gustavo González; de Florentino Díaz Loza; Horacio Ballester; Edgar Argentino Martínez. Estos autores son algunos argentinos y extranjeros que abordaron la temática de la relación entre Sociedad Civil y Militares en Argentina.

Luego de hojear un poco el material llegué a dos primeras conclusiones:
1) ¿No habrá un lindo resumen en Google?
2) ¡Cuántas cosas que no sé.. y cada vez son más!

Como es un tema para leer, investigar y pensar largo rato sólo trataré de mencionar algunos aspectos para mí desconocidos (hasta ahora).

Díaz Loza, en su libro “Doctrina Política del Ejército”, 1973 dice:

“Ningún Estado, Institución, Cuerpo y Organismo puede modificarse sin un proyecto actualizado, cierto y claro. Para ello debe basarse en fundamentos históricos- filosóficos que asistan al pensamiento pragmático, porque si no se conoce la propia historia no se sabe hacia donde se va, en razón de no conocer de dónde se viene.”

(Asocio esto a ideas expresadas por Cristina en varios discursos), y continúa:

“El pueblo es quien engendra al Ejército. Nace del seno de la civilidad. Pueblo y Ejército son la misma cosa. Cuando por desgraciadas circunstancias se han separado, cuando el brazo armado de la ciudadanía ha pasado a ser instrumento de grupos económicos, clasistas, monopólicos y oligárquicos, se desnaturaliza su misión, ambos se desangran y en última instancia culmina con la destrucción del ejército.”

El 30 de septiembre de 1806, Liniers convoca a los vecinos de Buenos Aires, a la población civil de entre 16 a 50 años, para organizar la lucha contra los invasores ingleses. Acuden españoles, criollos, esclavos, gauchos, libertos, patricios, arribeños, cazadores correntinos, husares de Pueyrredón, castas de pardos y morenos.
La revolución de Mayo organiza expediciones al Paraguay y Alto Perú.
Castelli, Belgrano – hombres de derecho, de la intelectualidad política- encabezan la patriada. San Martín organiza el mítico regimiento con jóvenes de Buenos Aires y también con “300 naturales de las misiones” según su pedido. Cabral fue uno de ellos.

En 1955 y 1976 el Ejército argentino se alzó contra gobiernos legítimos elegidos democráticamente.
Ríos de sangre, según afirma Cristina, separaron al Ejército de su pueblo y llevaron a la actual situación. Parece confirmarse lo escrito por Díaz Loza en 1973:

“Cuando un ejército sirve a la causa de la soberanía nacional, en todos sus campos y ámbitos, cumple con su misión.”

Cuenta Alain Rouquie en “Poder Militar y Sociedad Política en la Argentina”:

“Entre Junio de 1943 y Junio de 1946 conduce Argentina un gobierno militar, surgido por el Golpe de Estado del 4 de junio de 1943, en medio de luchas internas, marchas y contramarchas, con ámbito mundial de última etapa de la Segunda Guerra Mundial y gran actividad política social.
Ese gobierno entre otras medidas logra:
- Transformar el Departamento de Higiene del Trabajo en Secretaría de Trabajo y Previsión.
- Crear el “fuero laboral”, a partir de ese momento serán jueces laborales quienes resuelvan los conflictos entre obreros y patrones. Hasta ese momento los comisarios de policía resolvían las diferencias obrero-patronales.
- Se hizo obligatorio el descanso dominical para 50.000 obreros de la carne.
-Los empleados administrativos del Ferrocarril obtuvieron el derecho a jubilarse.

En agosto de 1944, el Presidente Gral Farrell y el Secretario de Trabajo Cnel Perón firman el decreto 28.169/4, conocido como el “Estatuto del Peón”, que ponía fin a la relación semi-feudal de trabajo en las estancias y establecimientos rurales.”

(Este decreto fue derogado por la Revolución Fusiladora de 1955 y reimplantado por Cristina en el año 2012.)

“ - Se impulsa la actividad de la reciente flota mercante nacional.
- Se crean cajas de seguridad nacional
- Se generalizan los derechos jubilatorios.
- Se crean e impulsan actividad de empresas metalúrgicas.
- El Estado interviene en el régimen de alquileres de viviendas urbanas.
- Se despenaliza y promueve la actividad sindical.”

Opina Alain Rouquie:
“El Coronel Perón esboza su doctrina política paralelamente a su acción en el campo social o mejor dicho desarrolla en un plano más general principios básicos de origen militar que habían formado sus preocupaciones sociales.   No eran ideas nuevas, pero el Coronel Perón tuvo el temible privilegio de aplicarlas.

(Parece que, también en esa etapa, se verifican los dichos de Díaz Loza.)

De la lectura de algunos de los materiales surgen términos y conceptos no muy conocidos:
1) Estrategia
2) Hipótesis de conflicto

Alejandro Magno, los griegos, los romanos, los chinos se ocuparon en sus tiempos de elaborar teorías y reflexiones sobre el tema:

En el libro “Argentina el Ejército que tenemos”, 1990, sus autores los periodistas Jorge Grecco y Gustavo González nos cuentan que, según consta en: “Dictionary of Military and Associated Terms”, los Jefes del Estado Mayor Conjunto de EEUU acordaron la siguiente definición:

Estrategia es el arte y la ciencia de utilizar las Fuerzas Armadas de un país para lograr los objetivos de la política nacional mediante la aplicación de la fuerza o la amenaza de utilizarla”.

Así, la estrategia, no es un simple juego bélico destinado a que los militares se entretengan en sus horas de servicio sino que es una necesidad elemental de cualquier país, pues de ella depende la vida de sus habitantes.
La estrategia militar es parte de una estrategia nacional más amplia, que es el proyecto de país.

Una definición aceptada de “estrategia de país” enuncia que:
“es el arte y la ciencia del desarrollo y empleo de las capacidades políticas, económicas y psicosociales de una Nación junto con sus Fuerzas Armadas durante la paz o la guerra, para lograr objetivos nacionales”

Por eso la elaboración de una correcta estrategia militar depende directamente de una estrategia nacional que debe ser definida por el poder político.
Sin proyecto de país, los análisis militares solo sirven para gastar el tiempo de los uniformados y la plata de los contribuyentes.
Hipótesis de conflicto” es un concepto que se deriva de la estrategia nacional y militar que, al definir quién es el oponente, adversario, enemigo, posibilita la preparación de planes, entrenamiento y logística para asumir la contingencia de un enfrentamiento bélico.”

Para la mentalidad media de los oficiales del Ejército, hasta más o menos el 2010, Argentina vivió 2 guerras: una contra la Subversión y la otra por Malvinas.
Para encarar la “guerra antisubversiva” su hipótesis de conflicto se basa en la estrategia nacional y militar elaborada antes de 1976. La estrategia la elaboraron el FMI; los organismos financieros internacionales y el Departamento de Estado de EEUU.

Después de 1955 la imposición de teorías económicas- sociales y políticas de cuño liberal y la acción del Departamento de Estado en Latinoamérica en conferencias para comandantes militares, junta interamericana de Defensa, visitas guiadas a EEUU, ejercicios militares conjuntos, provisión de armamentos, asesorías, cursos de todo tipo, préstamos, etc, etc, etc le permitió al Pentágono subordinar la conciencia del Ejército Argentino para adherir a la hipótesis de defender NO la integridad territorial, la vida y los bienes de los ciudadanos argentinos sino el “estilo de vida y los valores del mundo occidental y cristiano” osea, los intereses del hemisferio norte y que EEUU imponía a toda Latinoamérica.
Ya no era para los uniformados, la integridad territorial, la Patria, la vida de sus habitantes, el objetivo de sus preocupaciones. Asumieron como propias las ideas, los intereses de los Jefes del Norte y de las clases dominantes locales, empapados de ideologías foráneas, acuñadas en el extranjero (en EEUU sobre todo).
Utilizaron las tropas nacionales contra los habitantes locales y sus derechos constitucionales. Nuestros uniformados se sintieron, como sus antepasados del Siglo XIX cruzados de la “civilización occidental” contra la barbarie de los locales. Y las tácticas se las compraron hechas a los Generales franceses derrotados en las guerras de Liberación de Vietnam y Argelia. Sobre todo en Vietnam. El Ejército Francés mostró su increíble incapacidad militar. Dien Biem Phu da cuenta eterna de ello, pero antes de salir corriendo de Vietnam y Argelia, donde estuvieron 140 años, para mantener su dominio usurpador desarrollaron un duro régimen de terror basado en el secuestro de gente desarmada, delación, tortura constante y sistematización de información.

La batalla de Argelia” esa extraordinaria y recomendable película es importante para entender la perversión de los civilizadores. Esa metodología es la que utilizó el Ejército Argentino de Videla en esa época.
Hacia 1981, al totalizar más o menos 30.000 bajas de ciudadanos argentinos y extranjeros, dieron por terminada la faena.

Pero la aplicación de la estrategia económica elaborada por los centros imperiales y aplicada por Martínez de Hoz precipitaba la debacle económico-social.
Y entonces, alentados por el éxito en el exterminio de la “barbarie” local y habiendo participado activamente por pedido de los amos imperiales en el “combate” contra las formaciones ciudadanas de guerrilla en El Salvador y Guatemala transmitiendo con muy buen resultado la metodología probada en Argentina, deciden dar un salto hacia delante. Desembarcan en Malvinas.
Suponían que EEUU e incluso Inglaterra serían comprensivos dado todo lo que ellos habían aportado a la causa de la “civilización occidental y cristiana”.
Sabemos ahora que a pesar de que una parte del territorio nacional estaba ocupado por una potencia extranjera, nunca las FFAA elaboraron una hipótesis de recuperación y reintegro de ese territorio.
Si no hay hipótesis de conflicto no hay preparación ni elaboración de planes para lograr el objetivo.
La guerra duró 40 días. Como diría Sabina: lo que dura …

Relatan Grecco – González en “El Ejército que tenemos” que “en 1988 Nora Kinzer-Stewart publica una investigación titulada “Conflicto del Atlántico Sur de 1982. Un caso de estudio en Cohesión militar” para el Instituto de Investigación del comportamiento y de las ciencias sociales de la Armada de EEUU. Dicho informe es “un análisis comparativo post hoc de un conflicto, combinado en armas, de corta duración entre dos fuerzas tecnológicamente bien equipadas”.
De los múltiples comentarios y conclusiones consignamos algunas:

Otro hubiese sido el resultado si:
-                 En lugar de conscriptos de 19 años sin entrenamiento Argentina hubiera llevado sus tropas profesionales que dejaron en el continente.
-                 Si la aviación naval en lugar de mal llevarse y competir con la Fuerza Aérea hubiesen actuado coordinadamente.
-                 Si hubieran tenido planes de abastecimiento logístico para el combate.
-                 Si hubieran tenido servicios médicos para asistir a los combatientes.
Los déficit más importantes fueron la falta de coordinación vertical y horizontal combinada con falta de entrenamiento, doctrina, logística, servicios médicos.
La base de entrenamiento de los oficiales fue escolar en los institutos y colegios militares.
No tenían memoria vivencial de combates verdaderos.

(Bueno…memoria vivencial tenían: de secuestros de gente desarmada, de torturas a prisioneros, de robos de niños, de fusilamientos, de arrojar prisioneros al río y al mar, de robar bienes y propiedades, etc, etc)


Los suboficiales tampoco tenían entrenamiento en tácticas de campo de batalla. La rígida y altanera forma de conducción no produce una adecuada relación entre tropa y comandantes en combate real. Las Fuerzas Argentinas tienen larga experiencia en saber manejar políticas y estrategias geo políticas pero poca o nula experiencia en logística y provisión para el combate.
Los soldados argentinos fueron enviados con uniforme de verano sin provisión de raciones ni apoyo logístico.

El Informe del investigador de EEUU es duro y contundente aunque parcial y acotado.

Existe un documento de extraordinario valor, imprescindible para conocer mejor la tragedia de Malvinas. Es el INFORME RATTENBACH.
Este importante documento fue elaborado por una comisión de altos jefes de las 3 Fuerzas con la dirección del Tte Gral Rattenbach.
La Presidenta Cristina lo presentó públicamente a pesar que hacía 25 años estaba en Internet. Es una investigación desde el origen del conflicto. Está hecho con rigurosidad y sus conclusiones son contundentes.


Creo que Argentina es uno de los pocos países donde fueron investigados, juzgados, condenados al menos una parte de los responsables de lesa humanidad y también el régimen que provocó.

Han pasado más de 30 años. Creo que deberíamos tener presente las palabras de la Presidenta Cristina cuando llama a considerar necesario cerrar el río de sangre que tanto sufrimiento produjo en la Sociedad Argentina.

Hoy en día la casi totalidad de los responsables ya no están en las FFAA.
En ningún lugar de América y el mundo la sociedad civil avanzó tanto en la consigna “Justicia y Castigo” pero también es cierto que en ningún lugar los juzgados, condenados, su entorno social y profesional aceptaron no sin virulenta resistencia, las consecuencias de la condena legal y social.

Estoy firmemente convencido que los responsables del genocidio, civiles y militares son eso, responsables personales de los delitos cometidos.
Pero no son dueños de la historia y el devenir de la vida del pueblo argentino, por más poderosos señores de sable y uniforme que hayan sido.
De la misma forma que Menem y sus cómplices son responsables sin juicio ni castigo del genocidio económico y social de la Nación y su Pueblo; son delincuentes eximidos de su responsabilidad que habiendo sido elegidos democráticamente perteneciendo al partido político que representaba los intereses nacionales y populares traicionaron el mandato de su Pueblo.
Pero Menem, su corte y sus herederos no son los dueños del legado histórico del peronismo y mucho menos de la democracia y su metodología.

¿Será tiempo de intentar nuevamente un proyecto de país, con estrategia nacional y uniformados con vocación nacional, popular y democrática?


Creo que si en un proceso no logra el Pueblo Argentino y su proyecto nacional integrar a sectores tan decisivos como lo demuestra la historia, alguien de adentro o afuera lo va a lograr.

Y a los comunes del llano, esto de los “uniformes”, ¿cómo nos llega?

Cuando por no tener proyecto - estrategia nacional y militar perdimos Malvinas, los invasores, además de instalar una base atómica en la Otan, vendieron los derechos para buscar petróleo y remataron los derechos de pesca a empresas que están depredando el recurso (cada vez hay menos calamar y merluza).

En Semana Santa 1 kg de merluza costaba más que 1 kg de milanesa.

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