23 jun. 2020

Orgullo no desclasado


Una nueva semana del orgullo, mucho por lo que celebrar, pero mucho más por lo que seguir resistiendo y luchar. Entonces se me viene a la cabeza ese momento del año pasado cuando para esta fecha estaba marchando sosteniendo el maravilloso banner que tiene la foto donde están, las grandes protagonistas de la revuelta de #TheStonewall, Sylvia Rivera y Marsha Johnson, emblemas de la resistencia.

La lucha y la resistencia LGBTIQ+ nace de la disidencia negra, latina y trans. Fueron ellas dos, trans, una latina, la otra afroamericana, las verdaderas iniciadoras de la revuelta de The Stonewal. Comenzaba allí la resistencia y luchas libertaria contra la opresión y la represión a las que el conservadurismo liberal e hipócrita nos sometía y excluía, con la violencia policial y poniéndonos en el lugar de la enfermedad.

El movimiento de liberación sexual LGBTQI+ es parte de la lucha de clases, por eso el liderazgo de la rebelión de Stonewall y de la organización de la resisitencia no fue la del hombre blanco gay asimilacionista, sino de la disidencia latina, negra y trans.

Un gran grito libertario contra el régimen patriarcal, heteronormativo, binario, cisgenero, opresor. Resistencia y lucha que sostenemos y que renueva fuerza por que no nos alcanza con que nos reconozcan derechos para asimilarnxs e incorporarnxs a una sociedad patriarcal heterosexista opresora.

Luchamos por el reconocimiento y restitución de los derechos en términos de la igualdad de derechos y para transformar al mundo en un lugar posible para todxs, para construir una sociedad equitativa, colectiva, feminista, no binaria, sin violencias, sin abuso de poder, sin opresión y sin represión

El Orgullo es disidente, celebra la diversidad, afirma nuestra existencia, la de cada unx y la de todxs.

De ninguna manera el orgullo tiene algo que ver con ser parte de una sociedad patriarcal y opresora, me contrae el orto, la idea romántica que tienen algunxs de que la lucha por matrimonio igualitario, estaba relacionada con parecernos a una familia heteronormativa integrada a esta sociedad patriarcal violenta, machista, dominante, opresiva y sexualmente insatisfecha. La lucha por el matrimonio igualitario, no tenía su eje en la institución matrimonial sino en lo igualitario.

Tampoco se trató de que nos otorgaran derechos; en todo caso nos restituyeron, nos reconocieron derechos, que siempre nos correspondieron por el simple hecho de ser humanxs y esas es la lucha, somos tan humanes, humanas, humanos, como cualquiera y nos asisten los mismos derechos y todo lo que sea necesario para su pleno disfrute, la igualdad en derechos no existe sin equidad.

Nuestra lucha es la de la transformación social y cultural, nuestro orgullo es el del amor solidario sin condicionamientos morales opresivos, más que el acuerdo, el consentimiento consciente y el pleno reconocimiento de nuestras identidades personales, sexuales y políticas.

Nuestra resistencia es feminista, sorora y no reconoce dicotomía binarias ni categorías opresivas.

Nuestro Orgullo no es hipócrita, es el orgullo de lxs oprimdxs, de quien se ha reconocido como tal, nunca el orgullo del desclasadx asimilacionista, que ha negado su condición de excluidx.

Y bienvenidxs a todxs a celebrar el Orgullo, porque aunque ignores los que estas reivindicando al celebrar el Orgullo, siempre será una buena oportunidad para que te hagas cargo que de chicx no tenias a quien contarle y ni quien te abrace.

Mi orgullo no pide permiso, es el orgullo de quien soy: Pute, Marike, Mamarrache, Feminista, No binarie, VIH orgullose

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