21 feb. 2014

Diego Tatián, profesor de la Universidad de Córdoba, es autor del artículo “Elogio del cuidado” publicado en Página 12 el 14 de febrero último.

Su lectura me fue de mucha utilidad para ¿ordenar? algunas ideas sueltas que me rondan hace tiempo.
Entre varios conceptos Tatián sostiene “los tramos emancipatorios parciales que recorre la vida de los pueblos no son parte del torrente inexorable de la historia, sino singularidades irrepetibles y frágiles siempre amenazadas por su destrucción”.

Todo puede perderse de un momento a otro si sólo nos proponemos conservar, si no somos capaces de radicalizar, que en este momento es la mejor y tal vez única manera de cuidar”.

Afirma, el profesor Tatián, que la política no se agota en una pura contradicción de intereses, que la política no ha sido nunca exclusivamente el reino del autointerés razonable, la decisión argumentada o el cálculo lineal de ventajas sino también el impredecible dinamismo animado por un régimen de pasiones públicas, que es necesario comprender SIN moralizar para que la intervención militante y gubernamental resulte eficaz.

Enumera Diego (a esta altura del artículo somos casi amigos) algunas públicas pasiones:
ambición de poder y dominación, miedo, envidia, odio, desprecio, desdén, deseo de superioridad, resentimiento, indiferencia, crueldad pero también solidaridad, confianza, gratitud, curiosidad, indignación por la injusticia, simpatía por el desconocido (estas últimas son pasiones que permiten la construcción democrática).

Amigos, quiero compartir con ustedes e invitarlos a pensar y opinar sobre lo que Tatián propone:

Teniendo en cuenta los últimos sucesos, que acierto es valorar como frágil e inestable la situación actual y su dependencia de acciones concientes para su consolidación y desarrollo, es importante para mí incorporar a la subjetividad humana como importante componente en la vida política.
No puedo pensar la actividad política sino como lucha, como enfrentamiento antagónico entre concepciones, cosmovisiones de la vida y su sentido, de donde derivan códigos de moral de conducta social e individual.

Para actuar de tal o cual manera no es necesario ser conciente de la existencia de condicionamientos sociales- religiosos-ideológicos-históricos-morales.

Hace unos días necesitaba cueritos para la canilla del baño. Era sábado, en lo de Carlos, el ferretero del barrio, la cola llegaba a la vereda. Lo ayuda su papá y Verónica, su mujer, le ceba mate y cuida a Carlitos que tiene año y medio y se está largando a caminar, mientras miran TN en el televisor suspendido desde el techo.

Se suscita el siguiente diálogo:

Cliente Amigo: - ¿Qué haces Carlitos, como fueron las vacaciones?
Carlos: - ¡Bárbaro viejo, la pasamos bomba!. En la ruta no pude probar cuanto da la Hilux nueva, porque llevaba el trailer con el cuatriciclo, pero… ¡qué querés… es buenísimo andar a 60 km por la playa.!
Cliente Amigo: - A vos si que te va bien gordito
Carlos:  - ¡No! ¡Qué gordito si baje cinco kilos! Me va bien porque estoy todo el día metido acá adentro para poder pagar lo impuestos, así Cristinita reparte mi plata a los vagos que no laburan,  viste?
Cliente Amigo: - Che… ¿todavía no sabes los precios que te fijas todo en la lista?
Carlos: - No, viejo, es que aumentó todo, viste? Por el dólar, otro curro de La Cámpora, la están levantando en pala.
Cliente Amigo: - Hacéme una boleta que tengo que pasarle el gasto a la señora del 5 F
Carlos: - ¿Sabes qué? Hoy temprano se me rompió la impresora… y como hoy es sábado, recién el service viene el lunes… Hacéme acordar en la semana….
Cliente Amigo: - No importa, dame algo para justificar el gasto…

Entonces Carlos, saca un talonario y  anota el gasto en el papel que tiene la X con un letrero que dice: No válido como factura.

Carlitos el ferretero…¿es un turro?
Carlitos.. ¿está a sueldo de Magnetto?
Carlitos… ¿toma clases con Morales Solá?

Yo creo que mi amigo Carlitos, el ferretero, tiene una conducta profundamente moral, acorde con esa moral, con ese DEBER SER social e individual que se corresponde a una concepción ideológica que se impuso entre nosotros a partir del FIN de las ideologías, del FIN de la historia, luego de la implosión del socialismo real y la aceptación del mercado como forma globalizada de relación humana.

Hasta hace un siglo la hegemonía dominante era impuesta a través del aparato educativo y la religión.
Las características de ese método, esto es la utilización de la lectura y la justificación filosófica para mantener la estructura de clases, permitió apropiarse de parte de los eternos inconformistas de las herramientas con que elaboraron concepciones de la vida, la sociedad, el mundo, la historia, la política, profundamente antagónicas con el ambiente del que provenían: anarquistas, socialistas, comunistas, sindicalistas, teología de la liberación, curas del tercer mundo, promovieron diversas formas de enfrentamiento contra la dominación de la estructura de clases.

Carlitos, el ferretero ignora quien fue Calvino o Lutero, pero en la génesis de su tierno y descarado individualismo exhibicionista está la idea original transmitida por el fenomenal despliegue televisivo informático, de que el éxito material individual es un premio de Dios a la conducta moral-social-familiar del elegido.

Por eso Carlitos puede criticar abiertamente a los “vagos que Cristina alimenta” y por eso propone que dejen de gastar su plata de los impuestos, que se arreglen ellos como puedan…

Carlitos no los quiere. Como no fueron queridos y fueron desaparecidos, eliminados indios, negros y gauchos vagos y mal entretenidos y también los cabecitas, los abuelos de los actuales vagos y mucho menos queridos por la mayoría “sana y sensata”, los hijos “descarriados” de los ´70, que, por algo habrá sido que les pasó lo que les pasó…

Carlitos, padre cariñoso, esposo fiel y considerado se siente un cruzado  cuando evade impuestos. Es un apostolado doble, por un lado les resta medios a ELLA, que gasta SU plata en atorrantes y al mismo tiempo ayuda a engrandecer SU negocio, célula básica de la existencia de la clase media, única autorizada por el sentido común  a acceder al buen vivir.

Creo que la conducta de Carlos es moralmente consecuente con su firme e inconsciente alineación a un polo de la contradicción.

En el otro polo estamos quienes adherimos a las múltiples formas de pensar y organizar conductas sociales e individuales que tengan como eje el bienestar y la preservación de la vida de individuos de clase social que, a pesar de constituir la mayoría de la población, estamos siempre al borde del sufrimiento y la exclusión. Y reconocemos a las ideologías y la moral que de ellas se derivan como instrumentos válidos para superar, a través de la política, las grandes diferencias sociales y evitar así que las profundas contradicciones se transformen en antagonismos irreductibles.

Desde aquí nuestra propuesta de avanzar en el conocer cómo y quiénes condicionan económicamente nuestro existir. Cómo y quiénes acuñan las ideas con la que logran imponernos el sentido vital, social e individual. Cómo y quiénes deforman nuestro devenir histórico cultural hasta hacernos sentir ajenos al mismo.

Tal como nos advierte Diego Taitán, no hay garantía de continuidad de los grandes avances sociales en términos de libertades, derechos e igualdades logrados en la última década, la protección de los mismos y su incremento, nos dice, depende de todos nosotros, en tanto ciudadanos y en ese sentido en tanto seamos capaces de hacer, instando a que seamos capaces de extremar nuestra postura, de radicalizar, como modo de proteger, de cuidar, de garantizar la continuidad de dichos avances.

Radicalizar, extremar nuestra postura, nos ayuda a encarnar esas libertades, derechos e igualdades, nos lleva a ganar la batalla que sabemos es la más difícil, que es la batalla cultural, hacer finalmente ese tránsito que nos descolonice.

Cuando por descarte, accede Néstor al Gobierno muchos fuimos quienes no creímos su discurso. Él formaba parte de la estructura política que gobernaba el país.

Lo que no pudimos imaginar fue que Él y Ella, lejos de cambiar de idea al contacto con el poder político, habían conservado la mente fría y el corazón ardiente e iban a poner en práctica, contra viento y marea, acciones, medidas, disposiciones que emanaban de su concepción ideológica originaria, en su hoy, demostrada sin discusión, pertenencia al bando nacional, popular y profundamente democrático, que abreva en la rica, dura, trágica y en algunos momentos triunfal, historia de lucha del pueblo argentino.

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