17 oct. 2014




"Nadie preparó el 17 de octubre, nadie lo ordenó, nadie lo “planificó” (para usar una palabra grata a los que no creen en las conmociones sociales, sin planes cuidadosamente estudiados).

Fue espontáneo. Nadie lo hizo, porque lo hicieron todos.
Fue ese ser anónimo que es el pueblo, que se mueve por emociones, por razonamientos y conveniencias. Que pocos estudiosos de sociología consiguen explicar, y muy pocos actores de la política atinan a interpretar” (José María Rosa)

A 69 años de la epopeya histórica de aquel 17 de octubre de 1945 un posible diálogo entre dos luego de escuchar a Perón hablarles en la plaza:

CLARA :
¡Qué alegría, Juan! ¡Apareció, Juan! ¡Perón, apareció!

JUAN :
¡Si! ¡Si… y a tiempo porque la plaza era una caldera a punto de reventar!

CLARA
Siento que algo grande, algo bueno al fin sucederá para nosotros.
Decime Juan, ¿vos qué pensás? ¿Cómo viste la cosa, che?

JUAN
Mira, la cabeza se revienta y no sé dónde tengo el corazón.
Cuando llegamos desde Berisso no sabíamos qué iba a pasar. Todo era confuso, pero al mismo tiempo había alegría de vernos llegar y juntarnos. ¡La verdad no sabía que éramos tantos! ¡Y que
queríamos lo mismo! Y cuando cantamos todos:
Yo te daré / te daré una cosa/ te daré Patria hermosa/ una cosa que empieza con P / ¡PERON!

CLARA
¡Si! Nosotros también cantamos con las chicas de la fábrica de medias, viste?! Y hasta teníamos una bandera argentina que llevó la Susi. ¡Qué emoción, Juan! ¡Nunca había estado en algo así!

JUAN
Yo tampoco.
Pero al mediodía, cuando nos refrescamos las patas en la fuente, con el chapotear del agua me acordé de cosas que no sabía que sabía.

CLARA
¿Qué decís, Juan? ¿Cosas que qué?

JUAN
Te cuento. El agua, Clara, el agua era la misma del Arroyo Ayuí cuando llegamos aquel mediodía miles que seguimos a Don José de Artigas en el éxodo oriental.

CLARA
Juan…¿el sol te hizo mal?

JUAN
Seguro que fue el sol, porque a media tarde cuando ví a unos muchachos que venían de Cañuelas me pareció que estaba en la Plaza de Jáchal en esa tarde que esperamos a Felipe
Varela para la última campaña.

CLARA
Juan… Me empezás a preocupar.

JUAN
Preocupado lo ví, al ponerse el sol, a Don Juan Manuel de Rosas cuando no pudimos torcer el destino de aquella tragedia en Caseros.

CLARA
Juan… ¡No me asustes!

JUAN
Yo también me asusté pero de a poco fui entendiendo. Allí, en Plaza de Mayo, el 17 de octubre de 1945, volvimos. ¡Nosotros! ¡Los derrotados! ¡Los excluidos! ¡Los olvidados en nuestra propia
Patria! Y entonces, todos unidos rugimos, gritamos, exigimos, volvimos a celebrar la vieja ceremonia criolla de elegir Jefe, Conductor, Caudillo!

CLARA
Me parece que estoy entendiendo, Juan

JUAN
Tenés que entender, Clara.
Tenemos sindicatos, tenemos leyes, somos reconocidos.
Ellos viven de sus ganancias. Nosotros vivimos de nuestro trabajo y sin embargo, Clara, fuimos capaces. ¡Somos capaces! Y sino mira a tu alrededor…
Todos entendimos que una nueva era empezaba para nosotros y nuestra Patria.

CLARA
Gracias por contarme estas cosas, Juan. Te veo diferente ahora.

JUAN
Yo también me veo cambiado, en la plaza, todos juntos y apretados éramos uno. Después, al irnos, me sentí más Yo, me sentí persona...
¿Sabés qué, Clara?
En la plaza no fui peón... HOMBRE VOLVÍ... y en eso estoy!!

José Maria Di Bello

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