6 oct. 2014



Se nos vino octubre nomás…
Para mí es época de emociones diversas… mi cumpleaños, el recuerdo del Che, el cumple de El General, el mítico 17 en Plaza de Mayo, el brumoso Palacio de invierno, la muerte de mi viejo…

Pero esta vez… casi todo el espacio del recuerdo lo ocupa ÉL.

“Quién sabe por qué razón
Me anda buscando ese nombre
Me gustaría saber
Cómo habrá sido aquel hombre…”

Nadie como Don Borges para expresar mi duda pues, de Néstor conocemos y valoramos su breve y decisiva actuación pública y las anécdotas por todos conocidas, pero hubiera querido conocer algo de su alma…

Jorge Luis decía de Jacinto Chiclana:

“Alto lo veo y cabal
Con el alma comedida
Capaz de no alzar la voz
Y de jugarse la vida…”

Quisiera saber qué energía alentó SU espíritu cuando miró fiero a George Bush, aquel furibundo destructor de pueblos enteros y le dijo firmemente: “No me gusta que nos vengan a patotear”.
“No al ALCA”.

O cuando, sólo, ordenó bajar el cuadro y tiempo después como Comandante en Jefe del Ejército, les expresó en forma contundente a una formación de militares armados, en el patio del Colegio Militar:  “No les tengo miedo”.

Me pregunto si habrá presentido su destino…


Poco más de dos meses antes de su partida estalla un conflicto entre Colombia y Venezuela. Chávez rompe relaciones diplomáticas con Colombia. En Colombia asume la presidencia Santos. Kirchner es consultado si en su carácter de Secretario General de Unasur puede hacer algo.
De inmediato contesta que está pronto a partir. 48 horas después de la consulta cena con Chávez en Caracas. Al día siguiente se reúne con Santos en Bogotá.
Logra un acuerdo preliminar y las partes le dicen que necesitan 15 días para culminar las tratativas, a lo que Néstor responde que él "no se va sin sellar el acuerdo de paz".

Chávez y Santos aceptan acelerar los trámites.
Por pedido de Kirchner se firma el protocolo en Santa Marta, lugar donde ha muerto Bolívar.
Chávez y Santos agradecen sinceramente su enérgica participación. Termina el día y le proponen hacer noche en un hotel y viajar al día siguiente. Se niega rotundamente: “Tengo que volver. Tengo que estar con Cristina. Hace una semana ya que estoy fuera”.

“Nadie con paso más firme
Habrá pisado la tierra.
Nadie habrá habido como él
En el amor y en la guerra…”

En “Kirchner íntimo”, texto de Daniel Miguez y en el bellísimo trabajo “Néstor por todos” hay muchos testimonios que permiten acercarse a la humanidad del personaje.

Pero… ¿Cómo entender la vibración de su alma capaz de generar esas miradas, esos abrazos, esos gestos de admiración amorosa que le prodigaba a ELLA, su compañera de vida y militancia…?
ELLA… Cristina… Nuestra Cristina…

Me consuela nuevamente Don Borges…

“Sólo Dios puede saber
La laya fiel de aquel hombre
Señores, yo estoy cantando
Lo que se cifra en el nombre…”

Cuando Él llegó hubo dudas, escepticismo y desconfianza…
Cuando Él partió abrió cauces de esperanza que seguramente germinarán en nuevos rumbos.

Le tocó actuar con la realidad “como corso a contramano” y sin base social propicia. Cuando partió, no se fue del todo. Nos dejó la determinación, la firmeza de quien le juró no hacerlo quedar mal…

Nuevos y enormes combates por la vida, la soberanía nacional, por esa vocación de no dejarse patotear y no dejar los principios en la puerta de la Casa de Gobierno se desarrollan en la actualidad.

Siempre el coraje es mejor. La esperanza nunca es vana.

Vaya pues esta milonga para un grande… Néstor Kirchner.

José Maria Di Bello

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