10 nov. 2014


Ayer domingo cuando me disponía a almorzar tranquilo sonó el teléfono. 

– ¡Tío, tío! – gritaba mi sobrina del otro lado del tubo – ¡¡Necesito de vos!!
– Bueno… - le dije – escucho atento.
– Mirá, mañana es el Día de la tradición – me dijo.
– Ahá…
– ¡¡Me tenés que ayudar!! Tengo que escribir algo y no tuve tiempo…

Bueno… dije para mis adentros, yo sí debo tenerlo


Fue así cuando decidí dedicarle parte de mi domingo a mi sobrina y me propuse investigar un poco. Aquí comparto el resultado, pido a los amigos como siempre una mano en lo que falte agregar y en alguna corrección, claro.


Tradición es el conjunto de costumbres, creencias y relatos de un pueblo que se transmiten de padres a hijos. Cada generación agrega lo propio.


La tradición de una nación independiente es su cultura popular, sus costumbres, sus fiestas religiosas, sus bailes, cánticos, vestimenta, juegos, música, comidas.

Para nosotros el “Día de la Tradición” expresa la decisión de reconocer la identidad del Pueblo Argentino.


El 10 de noviembre recordamos el nacimiento de José Hernández en 1834, quién fue un argentino nacido y criado en el campo, donde aprendió desde niño las duras tareas rurales; donde conoció y frecuentó el trato con los gauchos.

Gaucho era el nombre de los trabajadores en las estancias donde se criaban vacas, ovejas y caballos. Los caballos eran las principales herramientas para el trabajo y el transporte, eran los que permitían a esos hombres desplazarse libremente por el territorio.

La cría y reproducción de ganado era la principal riqueza argentina.


En los años que siguieron a la independencia nacional aparecieron distintas propuestas de gobierno que produjeron discusiones, enfrentamientos políticos y guerras civiles.

José Hernández participó en esas luchas. 


En 1872 escribe y publica el libro  Martín Fierro que se convertirá en una fuente de verdad histórica, pues nos permite hoy saber cómo fue la vida, la familia, los trabajos de nuestros antepasados entre otras cosas.


El libro también relata las injustas persecuciones y castigos con que las leyes y la policía de ese tiempo aplicaban contra los paisanos pobres y sus familias.


El “Martín Fierro” es muy valioso porque está escrito en versos, con un original estilo llamado “la gauchesca”, que utiliza palabras y formas del habla popular de ésa época lo que fue muy valorado por los paisanos.


Dicen que el libro se vendía en las pulperías que eran lugares donde concurrían los gauchos para comprar diversos artículos para entretenerse contando noticias y cantar tocando la guitarra. 
El que sabía leer, lo hacía y los que escuchaban se sentían representados por los versos y los aprendían de memoria.


Cuentan que aunque la mayoría de la población era analfabeta, en cada rancho había un ejemplar del “Martín Fierro”.

La forma de los versos se parecen a nuestro actual estilo “rapero”.
Van algunos de ellos.


Aquí me pongo a cantar 
al compás de la vigüela, 
que el hombre que lo desvela 
una pena extraordinaria 
como la ave solitaria 
con el cantar se consuela.

Pido a los santos del cielo 
que ayuden mi pensamiento: 
les pido en este momento 
que voy a cantar mi historia 
me refresquen la memoria 
y aclaren mi entendimiento.

Que no se trabe mi lengua 
ni me falte la palabra; 
el cantar mi gloria labra 
y, poniéndome a cantar, 
cantando me han de encontrar 
aunque la tierra se abra. 


El libro se consigue con facilidad y puede resultar interesante conocer un poquito de la vida, trabajos, amores, familia, alegrías, desgracias y esperanzas de quienes habitaron nuestra tierra hace algún tiempo.

¡Feliz día de la tradición para tod@s!

José María Di Bello
Precandidato a Legislador por CABA
@josedibello

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