17 jun. 2015



El General Perón se despidió afirmando que él se llevaba “la música más maravillosa: la voz del pueblo argentino”.

Para mi, y creo que para millones, el Hoy nos ofrece a nosotros, ciudadanos argentinos de a pie; sencillas gentes del común, “llevarnos”, conservar en nuestra memoria y corazón el recuerdo de los momentos en que la máxima figura del poder político, Ella, Esa Mujer, Nuestra Cristina anuncia con alegría contenida alguna medida que beneficia a millones como fue lo de anoche.

Su rostro, sus gestos, su voz, revelan sin lugar a dudas el orgullo de poder haber arrancado a la lógica del ordenamiento macroeconómico estatal “alguito” para los millones de argentinitos que llegan al país de las vacas gordas y el trigo con mucha esperanza y poco abrigo.

Prometo que les contaré a mis nietos que “yo la vi”.
A Ella y a su ministro, el de la cartera más pesada, el “sin corbata” anunciar con miscible satisfacción resoluciones que otorgan y amplían derechos a quienes no los tienen.

Los vi alegrarse por EL OTRO.
Por NOSOTROS.



La vida nuestra, chiquita y breve, y la vida del pueblo eterna, renovada y cambiante reconoce etapas, ciclos, continuidades y bruscos cambios.
Otra vez octubre nos convoca.

Es distinto pero es igual.
Diferentes son las circunstancias, los protagonistas, las modalidades.
Igual es lo que está en disputa.

Los doce años del kirchnerismo nos demostraron que con distintos argumentos, teorías económicas y heterodoxas metodologías, aquella antigua, golpeada y desgarrada concepción que concibe a TODOS los argentinos beneficiarios por derecho propio del fruto del trabajo social y de las riquezas naturales de la Patria, volvía al escenario de la vida, es decir, de la lucha. Encarnados esta vez en la firmeza de dos singulares personajes: Néstor y Cristina.

Así fue que vimos que no era necesario ya bregar por instalar otro sistema fuera del sistema.
De a poco, pero con persistencia se fue recuperando espacio político para poder reinventar derechos sociales, recuperar patrimonio colectivo, enfrentar la tradicional prepotencia del poder financiero mundial, llevar a la práctica la Verdad y la Justicia.

A medida que esto sucedía fueron apareciendo y actuando los nuevos rostros de los viejos y eternos intereses.
Ya no son uniformes, gestos adustos y bigotes.
Ya no son falcon verdes, vuelos de la muerte, capucha y picana.

Hoy es la seducción de los globos de colores, las vedettes devenidas en partenaires de simpáticos personajes mediáticos y transparentes como una ameba; la idea generalizada que la zoncera, las simpáticas anécdotas, las frases huecas e ingeniosas, nuevas y modernas son superadoras de los viejos y perimidos conflictos del pasado.

Que la vida cabe en un tweet, en un mensaje de texto o en un whatsapp.
Que el pasado, pisado; del que sólo rescatamos algunas frases y consignas.

Hoy la realidad nos convoca.
Más bien, nos golpea.
CRISTINA DEJA DE GOBERNAR.

El problema no es Macri.
El problema es que lo acotado del tiempo político social no permitió construir un espacio, un lugar, una instancia de relación política que posibilite racionalizar un discurso y transmitirlo en forma clara y contundente al conjunto de la sociedad para que al hacer lo suyo lo impulse democráticamente a través del voto.

Amigos,
¿Cómo explicarnos que el aspirante con mayores posibilidades de ser el candidato del “proyecto” es quien mejor elude hablar del proyecto?

¿Cómo explicarnos que nuestro candidato prometa mejorar las relaciones con Estados Unidos y que su principal asesor económico aconseje ajustes en los servicios y el pago a los buitres?

¿Scioli nos engaño?
Yo creo que no.
Pues nunca prometió nada más “que esfuerzo, trabajo y dedicación”.

Debemos recordar que el riojano traidor, el traidor de los traidores nos prometió “revolución productiva” y nos dejó en bolas y sin documentos.

Creo que no pudimos, no supimos, vaya a saber por qué, desarrollar una herramienta política que contenga los intereses y promueva la participación real y efectiva de amplias mayorías nacionales.

Las circunstancias, los personajes y sus rostros son distintos.
Pero iguales son la incertidumbre y la angustia por el devenir como lo fue en aquel octubre de 1974 cuando el gran padre nos expulsó de la plaza, en el 75 cuando nos persiguió la Triple A, en abril del 76, en diciembre del 2001…
Fuertes acontecimientos. Lo que tienen en común aquellas estas circunstancias es que estamos solo nosotros para decidir que hacemos.
Tal cual lo dijo Cristina: “Sucederá lo que ustedes quieran que suceda”.

Parece ser que no sirvió de mucho “hacer la plancha”, y ofrecernos para una utópica liberación. La cosa parece ser más concreta:

¿A QUIEN VOTAMOS EN AGOSTO PARA GARANTIZAR OCTUBRE?

José María Di Bello




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